Casa Rural Petricor

Fanlo, Huesca

Opiniones de nuestros clientes

Víctor
Estancia: 29/07/2019
Tipo viaje: Parejas Publicada el: 16/08/2019
Nos encantó la estancia en Casa Petricor. El lugar es maravilloso, en el valle de Vió junto al Parque Natural, con un montón de excursiones, pozas para bañarse y unas vistas de ensueño.
La casa es genial: tranquila, acogedora, bien acondicionada, con un pequeño huerto del que cogimos unas ricas hojas de lechuga para el picnic. Los desayunos en la sala común, con los primeros rayos de sol entrando por el ventana, con uno de los muchos buenos momentos que me llevo del lugar.
La habitación que nos tocó es espectacular, con las vigas desnudas y un baño precioso en el que entraba el sol por las tardes. Teníamos un jardín y un chill out a la sombra de los árboles que no nos dio tiempo a aprovechar mucho!!
Javier es un encanto. Siempre atento a nuestras necesidades, nos dio esa confianza para sentirnos como en nuestra casa.
En resumen, Un 10! Volveremos!
  • Calidad/Precio
  • Trato
  • Instalaciones
  • Limpieza
  • Confort
  • Situación
Cristina
Estancia: 05/07/2019
Tipo viaje: Solitarios Publicada el: 26/07/2019
Petricor es una casa rural con mucho encanto. Tiene todo lo que necesitas para pasar un tiempo tranquilo cerca de la naturaleza, y tiene mucho más: la mano de su dueño y anfitrión. La casa es muy bonita y decorada con gusto. Pero mi experiencia en Pirineos ha sido tan especial gracias a Javier Aguilar, que conoce las montañas, cada valle y cada barranco, cada camino, y transmite lo mucho que sabe con pasión: te orienta, te indica, te dibuja planos con los que es imposible perderte; y cuando vuelves, además de una rica comida, puedes preguntarle de todo.Por cierto, los desayunos son riquísimos.
Hay muchas casas rurales pero no todas son iguales.
  • Calidad/Precio
  • Trato
  • Instalaciones
  • Limpieza
  • Confort
  • Situación
Bernard
Estancia: 21/06/2019
Tipo viaje: Parejas Publicada el: 06/08/2019
Una casa rural más que recomendable. La escogimos, principalmente, porque aceptan mascotas y porque buscábamos tranquilidad y la verdad que cumplió todas nuestras expectativas.

Una casa rústica en un diminuto pueblo en plena naturaleza. Estuvimos alojados en la habitación La Cabaña, y nos encantó, tiene muchísima privacidad y delicioso silencio nocturno para descansar.

A destacar la atención y amabilidad del anfitrión, Javier Aguilar, que nos hizo sentir como en casa, literalmente. Un trato muy cercano y atento y un auténtico gurú de la montaña. Conoce la zona al dedillo y gracias a sus consejos disfrutamos de algunos rincones inhóspitos que no habríamos encontrado sin su ayuda. Sus cenas, por cierto, son magníficas, vale la pena probar el menú para cenar. Nosotros comimos una ensalada de coliflor con salsa de manzana,muy refrescante, seguido de una lasaña de verduras con muchísimo sabor y un buen tiramisú de postre.

Repetiríamos sin duda.
  • Calidad/Precio
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Antonia
Estancia: 22/04/2019
Tipo viaje: Gupos amigos Publicada el: 22/04/2019
Hemos pasado unos días en Semana Santa, en este enclave mágico.
En casa Petricor, con un mimo y atención exquisita por parte de Javier, el alma de esta casa.... con sus magníficas cenas y desayunos, apostando por un despertar de sabores y sensaciones.
Descubriendo la zona, gracias a sus mapas elaborados con la lápiz y papel, dónde la pérdida es casi imposible....
Salvo que uno no quiera volver y perderse en los cañones de P. N. De Ordesa.
Gracias, Javier....
  • Calidad/Precio
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Marisol
Estancia: 25/03/2016
Tipo viaje: Parejas Publicada el: 25/03/2016
Des que arribes a casa Petricor només et cal tancar els ulls, oblidar, escoltar, tocar... En casa Petricor (fent honor al seu nom), cal tancar els ulls, qualsevol detall ens fa sentir com si fórem gotes d'aigua retornant al seu origen: la terra. I d'aquesta alquímia en surt la casa i, segurament, Javier, d'una relació primitiva i fidel amb aquestes terres que coneix tan bé, que dibuixa, gratament, cada matí per als seus hostes, convertint-los també en gotes d'aigua que s'esgolen pel Cañón d'Añisclo, per la Vall de Vió, deixant-se fer.
Quan el sol cau, una aroma de llenya, de casa, t'acull. Un àpat, preparat amb carícies i jocs amb els ingredients, et reconforta i una càlida conversa entre desconegits confidents et fa caure en un somni només interromput per la llum del sol que et clica l'ullet al matí.

En marxar, només et queda esperar fins que una altra nuvolada et porte a Vió i torne a aparèixer l'aroma de Petricor.





Desde que llegas a casa Petricor solo has de cerrar los ojos, olvidar, escuchar, tocar... En casa Petricor (haciendo honor a su nombre) hay que cerrar los ojos, qualquier detalle nos hace sentir como si fuéramos gotas de agua volviendo a sus orígenes: la tierra. Y de esta alquimia nace la casa y, seguramente, Javier, de una relación primitiva y fiel con estas tierras que conoce tan bien, que dibuja, gratamente, cada mañana para sus sus huéspedes, convirtiéndolos también en gotas de agua que se deslizan por el Cañón de Añisclo, por el Valle de Vió, dejándose llevar.
Cuando el sol se pone, un aroma de leña, de casa, te acoge. Una cena, preparada con caricias y juegos con los ingredientes, te reconforta y una cálida conversación entre desconocidos confidentes te lleva a un sueño solo interrumpido por la luz del sol que te guiña el ojo cada mañana. Al partir, solo queda esperar a que otra borrasca te lleve a Vió i vuelva a aparecer el aroma a Petricor.
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Carlos Dv
Estancia: 16/08/2015
Tipo viaje: Familias Publicada el: 21/08/2015
Este pasado agosto, mi pareja mi hijo y yo, estuvimos en casa de Javier en Vío. La verdad es que tuvimos un percance con el niño (se puso enfermo) y tuvimos que irnos antes de tiempo, pero sólo tenemos palabras de agradecimiento para Javier y de asombro por lo espectacular del lugar y de la casa. ¿Buscas montaña y desconexión? Este es tu lugar, into the wild! Además Javier hace unas cenas riquísimas con comida de su huerto o de sus animales. Nos quedamos con las ganas de probar algo de las clases de dibujo que él mismo imparte (es un artista!)...a ver la próxima vez.
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